Reflexiones

Reflexión: “El corcho”

Hace unos años, un supervisor visitó una escuela. En su recorrido encontró algo que llamó poderosamente su atención: una maestra atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían gran desorden, el cuadro era caótico. Él decidió presentarse.

-Permiso, soy el supervisor de turno, ¿algún problema?-

-Estoy abrumada señor, no se qué hacer con los muchachos, no tengo láminas, la secretaría no nos manda material didáctico, en la escuela tampoco, el director no nos da material ni nos quiere dar permiso de solicitarlo a los alumnos y padres, por supuesto, no nos apoyan, es más ni siquiera se presentan a preguntar por sus hijos. Los alumnos, por su parte, no muestran ningún interés por aprender y más de la mitad del grupo está reprobado.-

El supervisor que era un docente de escuela rural y que siempre amó su profesión vio un corcho en el piso del salón (por cierto, lleno de basura) lo tomó con aplomo y se dirigió a los alumnos:

-¿Qué es esto? -“un corcho señor” gritaron todos los alumnos.

-Bien, ¿de dónde sale el corcho?- “de la botella señor”, “lo coloca una máquina”, “del alcornoque”, “de un árbol”, respondían animosos los alumnos.

-¿y qué se puede hacer con la madera?- continuaba entusiasta el docente,”sillas”,”una mesa”, “un barco”…

-Excelente, tenemos un barco, ¿quién lo quiere dibujar? ¿quién quiere escribir el nombre del puerto donde esta el barco?, escriban ahora ¿ a qué estado corresponde ese puerto? ¿a qué país corresponde? ¿quién sabe el nombre de un personaje famoso que haya nacido allí? ¿por qué es famoso? ¿alguien recuerda alguna canción que hable de ese lugar?- de ahí comenzó una tarea incansable en la que relacionó varias disciplinas a la vez.

La maestra  quedó impresionada; al terminar la clase, conmovida dijo: “señor, nunca olvidaré lo que ustded me ha enseñado hoy, muchas gracias.”

Pasó el tiempo, el supervisor volvió a la escuela y buscó a la maestra. Ella estaba acurrucada atrás de su escritorio y los alumnos otra vez en total desorden.

-Maestra, ¿qué ha pasado?, ¿no se acuerda de mí?-

– Si señor, ¡Cómo olvidarme!, ¡qué suerte que regresó! No encontré el corcho,  ¿dónde lo dejó?

 

 

Esta reflexión me gusta porque tiene mucho de verdad, a veces deseamos que se nos den “las recetas mágicas” para que los alumnos aprendan y nos olvidamos que somos nosotros mismos los que debemos buscar eso por medio de la reflexión de nuestra práctica y el conocimiento que tengamos de nuestros alumnos; otro aspecto que me deja este escrito es que desgastarnos en quejas no beneficia en nada, ni resuelve las situaciones problemáticas, hay que buscar soluciones creativas y sobre todo tener aprecio por nuestros alumnos, mismo que nos debe motivar a buscar mejorar continuamente nuestro quehacer docente. Mi admiración y respeto a todos aquellos maestros creativos que tienen la capacidad de obtener enseñanzas, hasta de los objetos más simples.

 


Categorías: Escuelita Chapis, Reflexiones | 5 comentarios

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