De la teoría a la práctica. Experiencias de Trabajo Docente.


Mientras estudiaba en la escuela normal, me era familiar escuchar comentarios de los compañeros egresados, sobre lo “difícil” que es el primer año de trabajo como docente titular en una escuela primaria; en esos momentos, me parecía que sus comentarios eran exagerados, ¿qué tan díficil podría ser? ¿no era acaso lo mismo que haciamos cuando estabamos en las jornadas de observación y práctica?; lo cierto es que uno tiene que vivir la experiencia para poder finalmente comprender el por qué de aquellos comentarios. Con esto, no prentendo generalizar, seguramente habrá quienes han tenido excelentes experiencias en su primer año de servicio, pero, en este caso, hablaré de lo que me ha ocurrido a mí, en este primer año que aún no termina.

La travesía inició con la inscripción al “Concurso nacional para el otorgamiento de plazas docentes 2011 -2012”, recuerdo que fue una noche entera en vela para poder accesar a la página y llenar todos los formularios y cosas que se requerían, como siempre, la familia haciendo compañía. Finalmente llegó el día del famoso examen, estaba nerviosa, lo recuerdo bien, porque no había tenido mucho tiempo para estudiar, llegué al lugar y escuchaba a todos hablar de todo: que  la ley general de educación, los planes de estudio, que si el enfoque de matemáticas, que las competencias; en situaciones así a uno le parece que es el que menos sabe por tanta cosa que escucha y con ello, solo se logra tener más inseguridad. A fin de cuentas, el examen no me pareció nada del otro mundo, contesté todo, aunque en muchas preguntas tuve dudas. Para no hacer tan largo el post, me “gané” una “plaza” en una ciudad muy lejana a mi casa y ahi empezó lo bueno, el examen fue sólo el inicio.

No detallaré todas las vueltas que tuve que dar, todos los papeles que tuve que entregar y todas las filas que tuve que hacer para que finalmente me asignaran mi escuela, misma que estaba ubicada en una zona marginada de la ciudad, obviamente, a los de nuevo ingreso no nos iban a mandar a las escuela del centro; a pesar de eso, me sentí bien, porque sé que en esos lugares es donde más se necesita de nuestro trabajo.

Para mi primer día de trabajo, tarde horas en escoger mi atuendo, ya que me habían dicho que la primera impresión es importante “chapis, debes verte como toda una maestra” me comentó alguien por ahi, y yo muy obediente, como si el ser buen maestro o no  se definiera por el atuendo, lo admito, fui muy ingenua y ahora lo recuerdo y me rio. Llegué yo con mi “look de maestra”, mis lentes oscuros y mi perfume nuevo, pero ¡sorpresa! nadie se percató de mi presencia, mis colegas estaban con la plática a todo lo que daba, saludé y sólo uno me respondió, así que le pregunté por mi director, que por cierto, no estaba en esos momentos. Finalmente me quedé viendo de un lado a otro esperando que llegara el director para que me asignaran mi grupo, ahi comprendí que tanto mis colegas como yo, debiamos mejorar nuestras habilidades sociales, porque ni yo conversé con ellos, ni ellos conmigo; me consolé pensando que no iba a hacer amigos, sino a trabajar y vaya que en ese momento me sirvió para no sentirme tan mal.

Me asignaron el  grupo y para mi sorpresa, no tenía aula, me informaron que debía ocupar las aulas de los maestros que faltaran y cuando no hubiera aula disponible daría la clase en las bancas que estaban en el patio. Para mi fortuna, el primer día que llegué había un aula disponible para dar clases y no tuve que quedarme en las bancas (el resto del curso escolar lo he pasando dando clase en un pequeño cuarto de madera donde guardaban los materiales de limpieza); ese primer día, nadie se tomó la molestia de presentarme al grupo, solo me dijieron en qué aula estaban los niños, así que tuve que llegar sola a presentarme; desde que puse un pie en el aula, supe que sería un grupo difícil, pues luego se hacían evidentes las faltas de respeto entre los alumnos y los comentarios ofensivos hacia mí.

Las semanas pasaron y mi conflictivo grupo no daba muestras de mejoría alguna en su conducta, tenía varios niños que en cuarto grado no sabían leer ni escribir, así que organizar la clase me tomaba mucho tiempo, me costaba llamar la atención de ellos y varias veces me pregunté qué estaba haciendo mal, pasaba horas preparando mi clase y cuando llegaba al aula, simplemente no me permitían trabajar y hasta se burlaban de mí; mis colegas me daban todo tipo de consejos: que los dejara sin recreo, que hiciera tarjetas rojas y amarillas, que pusiera reportes, que hablara con los padres, que tuviera “más caracter”, que hablara más fuerte, etc.

Probé con las tarjetas de árbitro y no funcionó; hablé con los padres y no hubo apoyo, incluso una mamá dijo – profe. para que se de cuenta cómo batallo en la casa con él-; probé eso de dar premios y nada, los reportes no les importaban; para diciembre yo ya estaba desesperada, sentía que era tan mala maestra, que ni siquiera podía tener control de mi grupo.

¿Qué hice ante tal situación? primero armarme de mucha paciencia y para ello tener en mente que las conductas de los niños no eran nada personal contra mí, sino un reflejo de las diversas circunstancias (tristes) que tenian en sus familias; con ésto lograba mantener la calma en momentos en los que quería gritar y salir de ahi. En segundo lugar, empecé a leerme aquellos textos de la escuela normal que me ayudaran a hacer mi clase más atractiva y amena; y por último, demostrar aprecio hacia los niños, a pesar de sus malas conductas. Otra cosa que me sirvió mucho fue leer diariamente fragmentos del libro “Corazón, diario de un niño” de Edmundo de Amicis y el “Diario de Ana Frank” ya que de cada uno de ellos  se podían rescatar valores y comparar con las situaciones que se vivían diariamente en el aula, ambos libros los terminamos de leer y de vez en cuando ellos mismos hacen referencia a un suceso narrado en los libros.

Al día de hoy, no puedo decir que mis alumnos se portan bien, pero si han mejorado su conducta, al menos ya no se faltan al respeto como antes, se ayudan un poco más entre ellos y han logrado formarse y participar en las ceremonias escolares sin contratiempos. Por otro lado, yo logré que me escucharan y ya organizar la clase no es tan difici como antes. Aún así no se qué problemas se presentarán mañana, de lo que si estoy segura es que he aprendido a ser muy paciente y a darme cuenta que en la escuela no te enseñan a ser maestro, solo te dan las bases y de ahi uno mismo debe ir aprendiendo de los errores; ahora comprendo cuán lejos estaba en la escuela normal de comprender la realidad de la práctica educativa, no todo es color de rosa, hay muchos problemas que resolver, pero en su caso, eso es lo interesante y satisfactorio de esta hermosa profesión, ver como logras cambios a pesar de tener muchas cosas en contra.

 

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Categorías: Escuelita Chapis | 5 comentarios

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5 pensamientos en “De la teoría a la práctica. Experiencias de Trabajo Docente.

  1. Ah que caray….ja ja ja ja…. me vi COMPLETAMENTE reflejada en ti, Chapis, has descrito a la perfección el gran “salto” que se da de la Escuela Normal a la práctica real… Felicidades por este espacio que has creado, y por tus experiencias compartidas. Me encantó la del “corcho”…..y al igual que él, yo que trabajo en el nivel preescolar, he tenido que encontrar miles de “corchos” en los lugares más inverosímiles que puedas imaginarte!!! y atender niños con déficit de atención, con hiperactividad, con problemas de lenguaje, auditivos, psicomotores y visuales, aparte de capacidades diferentes: síndrome de dawn, parálisis cerebral, mielomelingocele, en fin….pero una cosa tengo muy pero muy segura después de 28 años frente a grupo. AMO MI PROFESION, DISFRUTO LO QUE HAGO,…. Y APARTE ME PAGAN!!!! Saludos

    • chapis

      Gracias por el comentario, da gusto conocer personas que pasan por lo mismo y han salido adelante… éxito en tu trabajo y saludos 🙂

      • DON JORGE

        QUE DIOS BENDIGA EL CAMINAR POR ESA PROFESION, FELICIDADES Y SIGUA ADELANTE Y CUIDESE

  2. chapis

    Gracias por el comentario y muchos saludos a la familia 🙂

  3. Una bonita experiencia, aun los mas rebeldes tienen futuro con maestras dedicadas y comprometidas con tu profesion 😀

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